Haftara Bereshit
HAFTARÁ BERESHIT (5786)
YESHAYAHU 42:5-21
Willam Rodríguez Tapia
willammisionero@gmail.com
SÍNTESIS — Las palabras iniciales de la Haftará vinculan la Creación con el destino final del Pueblo de Israel como goyim, «luz de las naciones». ¿Cuál es la conexión entre la Creación y el destino de Israel como pueblo suyo, así como su relación con el resto de la humanidad? ¿Cómo es que esta conexión «abre los ojos de los ciegos»? ¿Y por qué debería ser nuevo el cántico cantado al Eterno? Seguramente, como dice Kohelet(1:9), «no hay nada nuevo bajo el sol».
I. LA RELACIÓN ENTRE LA PARASHÁ BERESHIT Y LA HAFTARÁ DE IESHAYAHU 42:5–21 EN LA TRADICIÓN SEFARDÍ
Este artículo explora la relación narrativa y de contexto entre la Parashá Bereshit (Bereshit 1:1–6:8) y la Haftará asignada en la tradición sefardí (Ieshayahu 42:5–21). Se argumenta que la Haftará no solo complementa el relato mítico de los orígenes del mundo en relación a lo descrito en la Torá, sino que lo expande hacia una dimensión ética enmarcada en la nevuá, estableciendo un puente entre la creación del mundo y la misión espiritual del pueblo de Israel. A través del análisis textual y el uso de fuentes rabínicas, se revela una estructura con similitud narrativa entre ambos textos que enriquece la comprensión como indicamos anteriormente desde el punto de vista de la interpretación rabínica del Shabat Bereshit. Por un lado la Haftará retoma la imagen de Elohim como creador del cielo y la tierra, reforzando y expandiendo el tema cosmogónico del relato de Bereshit. Por ejemplo, Ieshayahu 42:5 dice: "Así dice HaShem, Elohim, que creó los cielos y los extendió, que desplegó la tierra y lo que produce..."; y al mismo tiempo más allá de la creación física, la Haftará introduce la idea de cómo El Eterno, no solo crea, sino que también se involucra con su creación, la guía, sostiene y llama a su pueblo con justicia y luz para las naciones, ampliando el significado espiritual del acto creador.
II. LA CREACIÓN SE ESTABLECE CON EL FUNDAMENTO DEL TZEDEK (JUSTICIA)
La lectura de la Torá en el ciclo anual comienza con la Parashá Bereshit, que narra la creación del universo, la formación del ser humano y los primeros pasos de la historia humana. En la tradición sefardí, la Haftará correspondiente proviene de Ieshayahu 42:5–21, la nevuá describe al Eterno como creador y presenta al "siervo" como un representante de justicia y luz para las naciones. Esta elección del texto de IeIshayahu establece una conexión profunda entre el origen físico del mundo y su propósito espiritual, esto permite articular los entendimientos de que la misión del “siervo” está enraizada en la creación divina y orientada hacia la universalidad ética. Para ello la tradición judía maneja adecuadamente un entendimiento dual del sentido literal del texto (peshat) relacionándolo con Israel y el derash con un entendimiento más individual relacionado con el Mashiaj (una figura personal) en una coexistencia complementaria de entendimiento. Esta dualidad ubica la justicia (צדק) en el centro de la vocación y no mera identidad étnica, sino función normativa para las naciones. Desde una perspectiva mística, la imagen de la luz oculta que llega a iluminar a los goyim “גוים” nutre lecturas como apertura a la revelación para toda la creacion. El Talmud (Berajot 6a) vincula esta misión con la práctica de la justicia y la enseñanza de la Torá. El mundo fue creado para ser justo. El siervo —sea Israel o el Mashiaj— es el agente que realiza esa justicia. El Rambam, en Hiljot Melajim, afirma que el Mesías restaurará la observancia de la Torá y la justicia universal, en línea con Ieshayahu 42:4: "No desfallecerá ni se quebrará hasta que establezca justicia en la tierra."
El Rabino Yosef Karo, en su Shulján Aruj, destaca la importancia de la Haftará como una extensión espiritual de la Torá. Ieshayahu 42 cumple esta función al transformar la creación en vocación, y el universo en comunidad ética fundada en la justicia.
III. EL ENFOQUE DE LA REDENCIÓN
Ieshayahu 42:7 — “abrir los ojos de los ciegos…” los midrashim usan la imagen para enseñar ética: “abrir los ojos” es enseñar la Torá y la justicia; “sacar prisioneros” alude a liberar a Israel de sufrimientos y a llevar a las naciones a la verdad. El midrash vincula además estas imágenes con relación a la restauración plena. (Véase colecciones mmidráshicas comentadas en Rashi).
Rashi explica “abrir los ojos de los ciegos” como despertar a quienes no ven la grandeza divina, para que su corazón vuelva al Eterno; “sacar de la prisión” se lee como liberar del estado de alejamiento de la Alianza. Rashi mantiene la lectura orientada hacia Israel (o figura redentora vinculada a Israel) como agente de instrucción y retorno. En ese contextola misión —abrir ojos, liberar— apunta a justicia y conversión a una conducta moral ética antes que a conquista política;
"Yo soy HaShem, este es mi nombre; y no daré a otro mi gloria, ni mi alabanza a ídolos tallados" (Ieshayahu 42:8).
La Parashá y Haftará son dos nevuot en el Tanaj que enfatizan la importancia de la redención y el Kavod de HaShem, para este caso la Haftará no trata de enseñarnos que el propósito de la creación es la gloria del Creador, sino más bien es el demostrar cómo el Kavod del Creador sirve para la redención de Israel. Ieshayahu presenta la idea de la redención como un proceso doble. Primero, Israel se presenta como el pueblo de HaShem, y cualquier deterioro de su gloria también es un deterioro de la gloria de HaShem. Basado en este pacto, el Naví concluye que recae en HaShem abrir los ojos ciegos, sacar prisioneros de la prisión y sacar a los que están en la oscuridad. La razón explícita de la redención es que Elohim no dará su gloria a otro o alabanza a los ídolos tallados, lo que sería la consecuencia inevitable de la no redención de Israel.
Estos pasajes forman parte del primer Cántico del Siervo (Ieshayahu 42:1–9), y marcan una transición entre la proclamación del siervo como agente de justicia y la apertura hacia una visión de reconocimiento universal. El pasuk 9 cierra la sección de la nevuá con una afirmación de autoridad divina sobre el tiempo, mientras que el pasuk 10 inaugura una respuesta: el shir jadash (cántico nuevo).
El término הָרִאשֹׁנוֹת (harishonot) se refiere a las nevuot anteriores que ya se han cumplido. Según Rashi, esto valida al naví como verdadero enviado del Eterno: lo que ha dicho se ha cumplido, por lo tanto, lo nuevo que anuncia merece credibilidad. Y con relación al término חֲדָשׁוֹת (Jadashot) —“nuevas cosas”— alude a una revelación futura, posiblemente mesiánica. El Radak interpreta esto como una referencia a la redención final, que será precedida por signos claros que se muestran en la nevúa. El Midrash Tanjuma (Bereshit 1) conecta la idea de “novedad” con la creación continua del mundo: El Eterno no solo creó, sino que sigue renovando y revelando la creación, “Antes que salgan a luz, os las hago saber” Esta frase subraya el carácter anticipatorio de la Nevuá. El Talmud (Sanedrín 90a) afirma que uno de los roles del Naví es anunciar lo que aún no ha ocurrido, como prueba de su conexión con el Eterno. El verbo אַשְׁמִיעַ (ashmia) implica no solo informar, sino hacer audible, es decir, dar forma pública a lo oculto.
El cántico nuevo no es solo musical, sino espiritual —una forma de reconocer la novedad de la redención. La estructura del texto sugiere un razonamiento entre revelación y respuesta: El Eterno anuncia, el mundo canta. Esta dinámica es central en la Avodah, especialmente en los Tehillim y en la Nevuá.
El shir jadash aparece en los servicios de Shabat y Jaguim, como en el Tehillim 98: “Cantad a HaShem un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.”
En el contexto de la Haftará de Bereshit, este cántico nuevo se convierte en la respuesta espiritual a la creación: el mundo fue creado para cantar, para reconocer lo divino.
Ieshayahu 42: 11-12, El pasaje menciona zonas marginales y pueblos lejanos, por ejemplo Quedar se relaciona tribu nómada árabe-ishmaelita, ubicada en la región sirio-arábiga (Irmiyahu 49:28); Sela es identificado por muchos comentaristas con Petra (en Edom/Moab). El desierto y sus ciudades representan lo periférico, lo fuera del centro de Israel. El llamado a “cantar y gritar” muestra una composición mas universal: incluso los rincones áridos y montañosos participan de la alabanza.
Radak Señala que implica que no solo Israel, sino también pueblos vecinos, serán testigos de la salvación. El “desierto y sus ciudades” representan lugares apartados que también reconocerán a Hashem. Y asu vez el Midrash Tehilim (Salmo 96) Asocia este pasaje con el cántico en la era del Mashiaj: “El cántico nuevo será entonado por todas las naciones, desde los extremos de la tierra.”
Ieshayahu 42: 13-14, El Eterno es presentado como un guerrero que defiende a Israel en la redención futura. El silencio previo se refiere al tiempo del exilio, cuando parecía que El Eterno no intervenía. El grito de parto simboliza la gueulá shelemá, que surge con dolor pero con nueva vida.
Los Mefarshim interpretan este pasaje como un Midrash de la redención en la era del Mashiaj: El Eterno calló durante el exilio, pero irrumpirá con fuerza en el tiempo de la gueulá. En la Haftará de Bereshit, este pasaje se enlaza con la creación: así como El Eterno creó el mundo con Su palabra, también renovará la historia con Su grito de redención.
Ieshayahu 42: 15-16, Puede entenderse como un lenguaje simbólico de destrucción política. El derribo de montañas y secado de ríos representa la derrota de imperios arrogantes que se interponen en la redención. La transformación de oscuridad en luz significa pasar de la opresión a la claridad espiritual. Esto enfatiza la enseñanza: Israel, aun ciego y extraviado, será conducido paso a paso en un proceso de aprendizaje hacia la luz.
Los sabios ven en estos pasajes una promesa hacia la era del Mashiaj: aunque Israel se perciba ciego y perdido, Hashem lo guiará hacia la luz, por lo cual esta idea se entrelaza con el tema de la creación: así como El Eterno transformó el caos en creación que mantiene un orden, asi también transformará el exilio en redención.
Ieshayahu 42: 17-18, Rashi Explica que los idólatras de las naciones se avergonzarán cuando sus ídolos no puedan salvarlos en el día del juicio y los “sordos” y “ciegos” son Israel mismo, que necesita abrir los oídos a la Torá y los ojos a la obra de Hashem. El Malvim relaciona este pasaje con el futuro: “En el fin de los días, todas las naciones que sirvieron ídolos se avergonzarán; pero Israel, que parecía ciego y sordo, verá con claridad la verdad de Hashem.”
Los sabios coinciden en que el pasaje no solo se dirige a las naciones, sino también a Israel mismo, que necesita abandonar la ceguera espiritual. conectan la creación con la redención histórica: así como El Eterno dijo “Sea la luz” y disipó la oscuridad, así ahora llama a los sordos y ciegos a oír y ver Su verdad.
Ieshayahu 42:19-20, Los comentaristas entienden que Israel, aun siendo receptor de la Torá, puede volverse “ciego” cuando no transforma la experiencia en acción. Por ejemplo, el Ibn Ezra Señala que esta es una de las críticas más duras a Israel: ya que “Siervo” = el que debería servir a Hashem; “Mensajero” = el que debería proclamarlo a las naciones, sin embargo se comportan como los que no entienden nada. En ese mismo sentido explica que “Meshullam” se entiende como el que recibió plenitud de instrucción, pero la desperdicia.
Para el Malbim Explica que hay dos dimensiones de la ceguera: Intelectual: no comprender la verdad; Moral: comprender pero no vivir de acuerdo a ello. Israel cae en la segunda: “ven y oyen”, pero no guardan ni obedecen.
Midrash (Sifré Devarim 306) Comenta que Israel es llamado “ciego” porque se acostumbra a los milagros y deja de maravillarse; y “sordo” porque se habitúa a la Torá y deja de escucharla con frescura.
El Midrash enfatiza la psicología del hábito: la exposición constante a lo sagrado puede llevar a insensibilidad.
Los comentaristas, destacan que este pasaje denuncia la incoherencia entre el privilegio almatico de Israel con la práctica real.
En el marco de la Haftará, esta ceguera contrasta con la luz de la creación en Bereshit: el desafío es pasar de la ceguera espiritual a la visión de la redención.
Ieshayahu 42:21, Este pasaje contrasta con los anteriores (Israel ciego y sordo) a pesar de sus fallos, el plan del Eterno es magnificar la Torá y mantener su centralidad. Para Rashi Hashem, por Su justicia, no abandonará a Israel; más bien engrandece la Torá para que sea su mérito y su guía, incluso en el exilio. El pasaje se relaciona con la idea de que la Torá es eterna y no puede ser anulada.
Midrash (Bereshit Rabá 1:4) Relaciona “yagdil Torá” con la creación misma: así como el mundo fue creado por la Torá (la “sabiduría del Eterno”), también en la redención la Torá será engrandecida.
Vemos aquí una garantía de continuidad de la Torá aun en la crisis, Malbim y Midrash destacan su dimensión de redención universal.
El pasaje se inserta en la Haftará Bereshit como un eco de la creación por la palabra: así como la palabra del Eterno dio origen al mundo, la Torá será magnificada para renovar la creación.
IV. CONCLUSIONES
La Haftará de Bereshit articula la creación del universo con la vocación ética de Israel y del Mashíaj: el mundo fue creado para la justicia y la Torá. La nevuá de Ieshayahu amplía la formación del mundo hacia una misión universal, donde la creación culmina en redención, justicia y alabanza al Creador.
REFERENCIAS
Bereshit 1–2
Ieshayahu 42:5–21
Midrash Rabá, Bereshit 1:1
Midrash Rabá, Bereshit 1:4
Zohar I, 15a
Talmud Berajot 6a
Rashi sobre Ieshayahu 42
Radak sobre Ieshayahu 42
El Malbim sobre Ieshayahu 42
Ibm Ezra sobre Ieshayahu 42
Rambam, Mishné Torá, Hiljot Melajim
Shulján Aruj, Oraj Jaim 284
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